Este fue el primer ensayo que hice en el módulo propedéutico y es buena evidencia de cómo comencé, aquí se los dejo:
RETO INELUDIBLE
Las personas ante las nuevas formas de comunicarse
El impacto del desarrollo de la ciencia y la tecnología en la vida social es impresionante. Los avances han sido extensos en todos los campos. Particularmente en lo que se refiere a la comunicación y la información, por ejemplo hoy podemos enterarnos de lo que ocurre al otro lado del mundo en el mismo momento en que está ocurriendo y tenemos disponible un gran cúmulo de información en la red.
Al observar la vida cotidiana de buena parte de la población sobre todo en los países del primer mundo, es fácil percibir que todas las personas, hasta aquellas que jamás se han acercado a un teléfono celular o a una computadora, requieren cada vez con mayor frecuencia aprender a comunicarse mediante las nuevas tecnologías.
En un país como el nuestro, que si bien dista mucho de contar con el nivel de vida que se observa en la Unión Europea o en los Estados Unidos, también es fácil percibir esta necesidad de las personas al enfrentase a un entorno en el que de pronto, conocer la lógica básica de comunicación mediante las nuevas tecnologías es imprescindible para, por ejemplo, lograr comunicaciones de larga distancia más eficientes y baratas que el teléfono o incluso realizar algunos trámites comunes en la vida cotidiana.
Otros sectores de la población han tenido un acercamiento, por llamarlo de alguna manera, más amable con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) gracias a que éstas últimas se encuentran plenamente integradas al aparato productivo y de servicios. En este caso, quienes han tenido tal oportunidad, tienen a su disposición formas de comunicación que además de ser prácticamente instantáneas ponen a su disposición gran cantidad de información a través de la red.
Incluso en países como el nuestro, el uso de las TIC permea gran parte de la vida social. Muchos niños y jóvenes, desde temprana edad se relacionan con ellas o desarrollan habilidades que les permiten entender al menos su lógica básica, porque crecen en un contexto donde el uso de estos mecanismos es cotidiano. Además, particularmente los sectores más jóvenes de la población forman parte de un nicho de mercado de productos digitales tanto para la comunicación como para el juego, lo cual sin duda hace que conciban las TIC como parte de su entorno cotidiano.
A la sociedad transformada por los nuevos medios disponibles para crear y divulgar información mediante tecnologías digitales donde a raíz de esto se generan nuevas formas de organización social y productiva se le denomina Sociedad de la Información.
El aprendizaje ante los cambios en la comunicación
Las comunicaciones y la disponibilidad de información de todo tipo y prácticamente al instante para una buena parte de la población características de la Sociedad de la Información, han generado también nuevas formas de acceder al conocimiento, las cuales favorecen la autonomía del individuo en el proceso, e incluso permiten definir la temática del aprendizaje con base en la necesidad o el interés de quien busca aprender, esto lleva incluso a una nueva forma de allegarse conocimientos que resulta mucho más atractiva para el sujeto.
Al mismo tiempo vivir en una sociedad donde se generan nuevas formas de organización gracias a la manera de comunicarse y al gran cúmulo de información de la que se dispone, convierte al proceso de aprendizaje en permanente, de manera que buscar información y allegarse conocimientos formales durante toda la vida ha pasado de ser una opción a un asunto casi de sobrevivencia.
¿Un cambió automático?
EL uso masivo de las TIC afecta de alguna manera prácticamente todos los aspectos de la vida social y al tener gran relación con las formas en que los individuos aprenden resulta obligado voltear la mirada hacia el potencial que para la educación puede tener.
Obviamente el asunto no es nuevo, todos los Estados que cumplen con su obligación de educar a la población, han emprendido acciones para acercar el desarrollo tecnológico en comunicación e información a las escuelas en sus diversos niveles educativos.
El desarrollo de las iniciativas es por demás heterogéneo dado que la inclusión de las TIC en la educación plantea retos importantes y de muy diversos tipos. Las primeras acciones al respecto normalmente se centran en dotar a los centros educativos del equipamiento necesario, y pronto se observa que la simple disposición de equipamiento en las escuelas y aún que quienes acuden a ellas sepan usar el equipo, no trae automáticamente un proceso de aprendizaje de mejor calidad.
La inclusión de la tecnología en la educación puede potenciar muchas cosas que de principio suenan deseables, particularmente llama la atención la posibilidad de que mediante su uso se logre que el proceso de aprendizaje tenga mayor significado para el alumno y que la escuela se adapte mejor a las características de estudiantes que se han formado en el contexto de las nuevas tecnologías. Parecen también brindar la posibilidad de que el papel del educador y el educando cambien diametralmente, el primero como un asesor, tutor y el segundo como constructor de su propio conocimiento.
Pero en todas estas posibilidades las TIC precisamente por lo que son, tienen un carácter exclusivamente instrumental, que si bien muy importante, sólo puede ser explotado en toda su potencialidad si su uso se inserta en un proyecto pedagógico que considere los cambios que el uso de estos mecanismos trae al proceso de enseñanza aprendizaje.
El desarrollo de tal proyecto no es un asunto fácil pero si urgente porque la escuela no puede permanecer incólume ante los cambios que la Sociedad de la Información genera y por tanto es indispensable que se adapte de manera orientada a las nuevas tecnologías, a riesgo de resultar una institución que se vea completamente rebasada por los propios individuos a quien pretende servir.
En conclusión, las TIC no son ni pueden ser la varita mágica para realizar el gran cambio en la educación que ha sido acariciado por muchos desde tiempo atrás, pero la institución escolar tampoco puede eludir la reflexión crítica del cómo el uso masivo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación afectan su quehacer o pueden aprovecharse para potenciar la calidad del servicio que ofrece.
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